Morgan Stanley apuesta por el turismo español y reitera su fe en IAG y Aena
Los analistas de Morgan Stanley tienen claro que IAG y Aena son sus dos principales apuestas para invertir en aerolíneas y en gestores aeroportuarios europeos. La firma estadounidense reitera su recomendación de sobreponderar sobre ambos valores, a los que nombra sus inversiones favoritas para ambos sectores en un contexto en el que las renovadas tensiones geopolíticas han dado lugar a "un nuevo paradigma" para el turismo.

Y es que, según estos analistas, las aerolíneas, un sector tradicionalmente muy cíclico, están resistiendo "mejor de lo esperado" frente a los aeropuertos, considerados tradicionalmente un sector defensivo. Para Morgan Stanley, esto se debe a que el mercado está "revalorizando" la capacidad de las aerolíneas para mantener tarifas elevadas, mientras reduce la valoración de los aeropuertos por el riesgo de una menor afluencia de pasajeros.
Cuando en marzo aumentaron los diferenciales del combustible de aviación, las aerolíneas europeas inicialmente tuvieron un comportamiento inferior al mercado, antes de protagonizar una sólida recuperación impulsada por el fuerte poder de fijación de precios de las compañías tradicionales.
Estas aerolíneas, explica Morgan Stanley, han conseguido trasladar el incremento del coste del combustible a las tarifas, al tiempo que se han beneficiado de una demanda resistente en Asia-Pacífico y África, favorecida por la reducción de capacidad de las compañías de Oriente Medio. Asimismo, la disciplina en materia de precios de las aerolíneas estadounidenses —en su mayoría con escasa cobertura frente al precio del combustible— ha contribuido a sostener el entorno de tarifas sin afectar de forma significativa a la demanda.
Por su parte, las aerolíneas europeas de bajo coste han experimentado una cierta debilidad en las tarifas del segmento vacacional, pero los inversores han restado importancia al aumento del coste del combustible, manteniendo unas expectativas positivas de beneficios para los próximos dos o tres trimestres, pese al incremento de los costes operativos.
"El principal debate ahora es si esas tarifas elevadas podrán sostenerse sin deteriorar la demanda de aquí al cierre del año y durante el próximo ejercicio, especialmente cuando las aerolíneas de Oriente Medio recuperen capacidad. También se cuestiona si la capacidad de Lufthansa para repercutir más del 100% del incremento del coste del combustible en la segunda mitad de 2026 será sostenible", señalan estos expertos.
Por ello, Morgan Stanley sigue viendo "potencial adicional" de crecimiento del beneficio por acción (BPA) de IAG gracias a una mejora "secuencial" del RASK (ingresos por asiento-kilómetro disponible); una demanda "sólida" en el segmento premium; la limitada oferta en las rutas transatlánticas entre el Reino Unido y Norteamérica y Sudamérica; un comportamiento mejor de lo esperado del CASK excluyendo combustible (coste por asiento-kilómetro disponible); y un mayor potencial de remuneración al accionista.
Según estos analistas, la matriz de Iberia cotiza a 4 veces el valor empresarial/EBITDA estimado para 2026, en línea con la mediana de los últimos diez años (excluyendo el periodo COVID). "Una valoración que, en nuestra opinión, no refleja la mejora en la ejecución operativa de la compañía ni el fortalecimiento de su balance", apuntan, "Esperamos que la empresa genere un flujo de caja libre acumulado de 7.000 millones de euros entre 2026 y 2028, equivalente a una rentabilidad media por flujo de caja libre del 11%".
En el caso de Aena, Morgan Stanley considera que el gestor aeroportuario ha salido "relativamente indemne" de la volatilidad geopolítica, pues ha registrado un "sólido" crecimiento del tráfico aéreo y observa que la capacidad ofrecida por las aerolíneas continúa fortaleciéndose para la segunda mitad del año, gracias al traslado de capacidad hacia el Mediterráneo Occidental, considerado una región más segura.
Todo ello refuerza su visión positiva sobre el crecimiento del tráfico a corto y medio plazo, sustentada por la continuidad de las favorables tendencias del turismo español. Entre estas tendencias nombran la "exitosa" segmentación del turismo (viajeros de gama baja, media, alta y ultralujo); los precios competitivos; la diversificación más allá del tradicional modelo de sol y playa, incorporando cultura, gastronomía, ferias, eventos deportivos y turismo de negocios; la potenciación durante la temporada media; y un mercado aéreo amplio y rentable, además de una capacidad aeroportuaria todavía disponible para absorber crecimiento futuro.




