Irán no impacta igual que Ucrania en los mercados: las cinco "diferencias significativas"
Los mercados han aprendido a vivir en los últimos años al son que marcan los conflictos geopolíticos, sin embargo, su reacción no ha sido siempre igual de intensa. En concreto, los analistas de JP Morgan encuentran cinco "diferencias significativas" en el impacto de la guerra de Irán con el de 2022, cuando Rusia invadió a Ucrania.

1. Contexto salarial
"Una de las principales preocupaciones ha sido el impacto del aumento repentino de los precios de la energía en la inflación, sobre todo porque el recuerdo del episodio de 2022 aún está fresco en la mente de la mayoría de la gente", destacan los analistas del banco.
En este sentido, recuerdan que "el contexto en 2022, al inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania, era notablemente diferente", ya que, para empezar, "el crecimiento salarial se aceleraba considerablemente en aquel entonces, en contraste con el escenario actual de desaceleración del crecimiento salarial".
De hecho, añaden, "el índice de costos laborales de EEUU ya estaba aumentando al comienzo del conflicto entre Rusia y Ucrania, una diferencia notable con respecto a la tendencia actual".
"En 2022, el diferencial del mercado laboral -una medida de la disponibilidad de empleo- se estaba recuperando tras la caída provocada por la Covid-19. En los últimos años, la serie ha mostrado una tendencia a la baja nuevamente. La inflación persistentemente elevada en 2022 se debió, en gran medida, a las repercusiones de la Covid-19, incluyendo los cuellos de botella en la cadena de suministro y la reducción de la oferta laboral", agregan.
2. Acción de los bancos centrales
En segundo lugar, los estrategas de JP Morgan ponen el foco en los bancos centrales, que "iniciaron 2022 con tasas de interés oficiales muy por debajo de la neutralidad, en comparación con niveles prácticamente históricos en la actualidad".
En Europa, el BCE "mantiene su tipo de interés neutral en la actualidad", mientras que en 2022 las tasas eran negativas y el Programa de Compras de Emergencia Pandémica seguía en marcha. Al otro lado del Atlántico, "los mercados de tipos de interés han recortado las bajadas de tipos de la Reserva Federal desde el inicio del conflicto".
"Los mercados de tipos de interés ya han descontado importantes subidas de tipos por parte de los principales bancos centrales, como el BCE y el Banco de Inglaterra. En 2022, la inflación se consideró transitoria y los bancos centrales tuvieron que ajustarla, lo cual no ocurre actualmente. Cualquier subida prematura probablemente se consideraría un error de política monetaria, en nuestra opinión", declaran.
3. Fuerza del consumidor
La tercera gran diferencia la encuentran en el lado del consumo, ya que "el tema clave en 2022 fue la liberación de la demanda reprimida", debido a que "los consumidores contaban con abundante liquidez tras las ayudas económicas recibidas durante la pandemia, además de una importante demanda reprimida ante la falta de oportunidades de compra durante el confinamiento".
"Esto dio como resultado un consumidor relativamente insensible a los precios, con un gasto sostenido a pesar del aumento de los precios", aseguran.
Además, en 2022 las empresas gozaban de un "fuerte poder de fijación de precios", lo que "les permitía repercutir el aumento de los costes de los insumos, pero es posible que eso no ocurra ahora".
4. Impulso de la actividad
Por otro lado, estos expertos destacan que "si bien la economía se encontraba en una senda positiva antes del conflicto, los niveles de actividad son ahora más débiles que en 2022". Por ejemplo, el crecimiento de la eurozona inició 2022 con un impulso superior al 4%, frente al 1% actual.
"Además, nuestros economistas sugieren que en 2022 las reservas de carbón estaban bajas, la energía nuclear francesa estaba prácticamente inactiva, la energía hidroeléctrica brasileña sufría sequías y la eurozona carecía de terminales de gas natural licuado (GNL). Todas estas situaciones son diferentes ahora, por lo que el impacto de la crisis energética en el crecimiento debería ser menor", aseveran.
Mientras, "la dependencia del petróleo del PIB siguió disminuyendo, lo que implica que un determinado porcentaje de aumento en los precios del petróleo debería tener un menor impacto en el crecimiento".
5. Impacto de la IA en los mercados laborales
Por último, señalan que una gran diferencia con respecto a 2022 y a períodos anteriores de preocupación inflacionaria "es la narrativa actual de que la inteligencia artificial (IA) podría pronto dejar obsoletos a un número significativo de trabajadores", y es que si esto se materializara, "el impacto deflacionario de la IA probablemente se convertiría en la principal preocupación".
"Esto se produce en un momento en que los datos sobre el sentimiento del mercado laboral ya son débiles. Las expectativas de empleo en EEUU siguen estando cerca de los mínimos alcanzados durante la recesión. Creemos que es improbable que se produzca una espiral estanflacionaria cuando los datos sobre la confianza en el mercado laboral son débiles", concluyen.




