¿Guerra comercial UE-EEUU por Groenlandia? Los expertos advierten: "Dejaría únicamente perdedores"
La tensión en el Ártico no hace más que aumentar. Tras el envío de tropas a Groenlandia por parte de varios países europeos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado nuevos aranceles para estas naciones mientras no se llegue a un acuerdo por el control "completo" de la isla. Los países europeos, por su parte, estudia la activación de medidas de represalia, como el uso del Instrumento Anticoerción o la imposición de tarifas por valor de 93.000 millones de euros. La sombra de la guerra comercial cada vez es más grande.

"El nuevo anuncio de aranceles reabre efectivamente la guerra comercial entre la Unión Europea (UE) y EEUU, a pesar de la tregua temporal alcanzada a finales de julio", señala el equipo de análisis de ING. Según estos expertos, esta "nueva fase" del conflicto entre implica "mayores riesgos y un enfoque mucho más duro", pero también sirve "como un recordatorio doloroso no solo de cómo ha cambiado la relación entre EEUU y Europa, sino también de que los aranceles se han convertido en una herramienta política multifuncional". "La justificación para aranceles más altos es ahora más política y menos económica que en la primera mitad de 2025", añaden desde el banco neerlandés.
Lo cierto es que, al menos en estos momentos, Europa parece determinada a enfrentarse a Estados Unidos y a sus demandas imperialistas. No obstante, los expertos advierten: los Veintisiete siguen dependiendo de Estados Unidos en muchos aspectos, tanto económicos como en materia de seguridad, mientras que la dependencia norteamericana existe, aunque es menor. Ello, indican desde ING, "probablemente" fue la principal razón por la que la Comisión Europea accedió el pasado verano a aceptar un acuerdo comercial con EEUU que no beneficiaba a Europa.
A este respecto, el presidente del partido más grande del Parlamento Europeo, Manfred Weber, presidente del Grupo Parlamentario Popular, indicó que no votarían a favor de ratificar el acuerdo. "Los aranceles del 0% a los productos de Estados Unidos deben quedar paralizados. Unidad europea", recalcó el conservador germano. En la misma línea, el presidente de la comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo, el socialdemócrata alemán Bernd Lange, también defendió dejar "en suspenso" la tramitación parlamentaria del acuerdo comercial con Estados Unidos, ante una "afrenta" que tilda de "sencillamente inaceptable" y de "una nueva dimensión del imperialismo del presidente estadounidense".
"Si la nueva amenaza arancelaria y la situación de Groenlandia resultan ser el punto de inflexión que finalmente desencadene la unidad europea y el ascenso de Europa como potencia geopolítica, aún está por verse. Lo que está claro es que una guerra comercial a gran escala entre la UE y EEUU dejaría únicamente perdedores", indican desde ING.
¿QUÉ PUEDE HACER EEUU? ¿Y EUROPA?
Helen Belopolsky, directora global de Investigación Geopolítica de Deutsche Bank, espera que la siguiente fase de escalada pueda llegar rápidamente, y que Trump busque un cambio "material" en el panorama de Groenlandia a corto plazo, especialmente antes de las elecciones de medio mandato de noviembre.
No conviene obviar este punto: según una encuesta de CNN, un 58% de los estadounidenses consideran que su segundo mandato es un "fracaso"; este dato es peor que el de George W. Bush tras la guerra de Irak y la gestión del huracán Katrina (52%). Asimismo, la mayor oposición dentro del Partido Republicano en esta cuestión hace que algunos analistas crean que un acuerdo entre Washington y Bruselas es posible.
Según Belopolsky, las medidas arancelarias anunciadas por Trump son un instrumento "crítico" para presionar a Dinamarca, al tiempo que podría utilizar otras medidas restricciones a las importaciones, ralentizaciones aduaneras o acciones comerciales dirigidas a sectores clave. En caso de que se produzca una "escalada significativa", Washington podría restringir el acceso a los mercados de capital estadounidenses o usar su poder regulatorio para presionar a empresas multinacionales.
En cuanto a Europa, la respuesta inicial parece primar la diplomacia con su contraparte norteamericana. Los Veintisiete parecen buscar un acuerdo que permita a Trump una resolución satisfactoria de sus preocupaciones de seguridad sin comprometer la soberanía danesa y groenlandesa ni la alianza de la OTAN. No obstante, este "acuerdo aceptable" parece lejos, por lo que la UE podría implementar varias medidas si la presión estadounidense aumenta.
En primer lugar, la UE puede imponer contramedidas arancelarias a EEUU, lo que, según Belopolsky, podría provocar una escalada comercial. La cifra mágica es 93.000 millones de euros, cantidad que se contemplaba en el paquete de contramedidas aprobado el pasado verano.
En caso de que ello no fuera suficiente, la UE podría aplicar sanciones financieras a bancos norteamericanos, restricciones al acceso a los mercados de capital europeos o limitaciones en la compensación dólar-euro. "Esto también implicaría aceptar un fuerte impacto económico, interrupciones en la cadena de suministro y volatilidad en los mercados financieros", apunta la experta de Deutsche Bank.
El paso sería el uso del Instrumento Anticoerción, que permite responder con diversas medidas, incluyendo nuevos aranceles, restricciones comerciales y de inversión, y límites al acceso a mercados de bienes y servicios. Además, esta herramienta podría incluir bloquear inversión extranjera directa o restringir el acceso a servicios financieros como banca y seguros. Para Belopolsky, estas opciones "existen, pero serían difíciles políticamente de usar". En la misma línea se sitúan los analistas de TD Cowen, que creen que este "bazuca" europeo no contará con el apoyo necesario para "ser un resultado realista".
"Las preguntas críticas serán la capacidad de unidad europea, la determinación europea y la capacidad de Europa para resistir las contramedidas estadounidenses y un enfrentamiento económico EEUU-UE cada vez mayor", añade.
EL IMPACTO ECONÓMICO
Holger Schmieding , economista jefe de Berenberg, destaca que el impacto de un enfrentamiento económico entre bloques tendría consecuencias terribles. En 2024, EEUU importó bienes por aproximadamente 350.000 millones de dólares de los ocho países a los que Trump ahora amenaza con nuevos aranceles. Además, calcula que un gravamen adicional del 10% sobre los bienes procedentes de estos países podría finalmente elevar los precios al consumidor en EEUU hasta un 0,15 %.
"Sin embargo, la amenaza de Trump pone en riesgo todo el acuerdo arancelario entre EEUU y la UE. En el caso improbable de que dicho acuerdo no se implemente, el daño para los consumidores estadounidenses podría ser casi tres veces peor en última instancia", añade el experto de la firma germana.
Pero el impacto no se reduce a EEUU. Los nuevos aranceles y la persistente incertidumbre podrían enfriar el clima empresarial de la UE y reducir el crecimiento entre 0,1 y 0,2 puntos porcentuales, estima Schmieding. Si bien Berenberg cree que estas amenazas suponen un mayor riesgo a la baja para el crecimiento de Europa que de EEUU, también dudan que los aranceles y otras medidas puedan ser implementadas "al menos no por mucho tiempo".
Por su parte, ING señala que, se implementen o no, las amenazas dejan claro la "inestabilidad" de las exportaciones europeas a Estados Unidos. Y es que, desde diciembre de 2024, el último mes antes de que Trump asumiera nuevamente la presidencia, se ha ido acelerando esta tendencia hasta caer al 18% de las exportaciones totales de la UE en noviembre.
"En general, solo podemos repetir nuestras estimaciones anteriores: aranceles adicionales del 25 % probablemente reducirían el crecimiento del PIB europeo en 0,2 puntos porcentuales. Sin embargo, esta estimación basada en modelos no captura completamente el impacto de la nueva incertidumbre y las tensiones geopolíticas resultantes de la escalada", agrega el banco neerlandés.
LA CUESTIÓN DE LA DEUDA
Pero eso no es todo. Otro tema planteado por algunos analistas y políticos europeos durante el fin de semana es la exposición de EEUU a las inversiones europeas en bonos y acciones del Gobierno estadounidense.
Esta cuestión no es baladí, ya que los países europeos poseen unos 8 billones de dólares en bonos y acciones estadounidenses, casi el doble que el resto del resto del mundo combinado. Los cálculos de la Fed apuntan todavía más alto, ya que estiman que el valor total de todos los activos financieros estadounidenses en manos de los países OTAN europeos alcanzaría los 12,6 billones de dólares.
En cualquier caso, estas cifras, expone Deutsche Bank, convierten a Europa en el mayor financiador de EEUU, cuyo déficit asciende a 38 billones de dólares, el cual se proyecta que seguirá aumentando en los próximos años. Y esa condición le da un enorme poder a los Veintisiete.
Jim Reid, director global de investigación macro y temática del banco germano, recuerda que los aranceles del llamado "Día de la Liberación" se revertieron una semana después tras una sesión "alarmante" para los rendimientos del Tesoro estadounidense, conforme los inversionistas buscaban seguridad lejos de Trump y sus políticas.
"Los mercados financieros podrían desempeñar un papel importante en cómo se resuelve esta situación. El principal talón de Aquiles de EEUU son los enormes déficits gemelos. Así que, aunque en muchos sentidos parece que EEUU tiene las cartas económicas, no tiene todas las cartas de financiamiento en un mundo que se verá muy perturbado por los eventos del fin de semana", explica este experto.
"Esto ilustra la profunda interdependencia entre EEUU y Europa y muestra que, al menos teóricamente, Europa también tiene influencia sobre EEUU. Si en la práctica Europa realmente se involucraría en una temporada de Vender América es otra cuestión", señalan desde ING. No obstante, ven un problema: "La UE tendría muy pocas opciones para obligar al sector privado europeo a vender activos en dólares; solo podría intentar incentivar inversiones en activos denominados en euros".
¿UNA AMENAZA REAL?
Robin Wigglesworth, editor de FT Alphaville, la dependencia entre ambos socios "nunca ha sido mayor", por lo que la "armamentización" del capital sería "lo más disruptivo para los mercados", mucho más que los aranceles y los obstáculos a las relaciones comerciales. No obstante, en FT Alphaville se muestran "escépticos" de que un posible ataque a la deuda estadounidense sea "una amenaza creíble". "Si Europa quiere tener influencia sobre EEUU, tendrá que buscarla en otro lado", explica Wigglesworth.
La "armamentización" del capital sería letal tanto para EEUU como para la UE, afirma FT
Su tesis se basa en tres argumentos. El primero de ellos, cómo obligar a vender la deuda, ya que la mayoría está en manos del sector privado y no de los Estados (siendo el fondo soberano noruego la única excepción destacable): miles de compañías de seguros, planes de pensiones, bancos, ciudadanos comunes… "Esto significa que aprovechar estas sumas agregadas no es nada sencillo. En la práctica, podría incluso ser imposible", advierten.
En segundo lugar, porque para vender se necesita un comprador, y no está claro quién estaría dispuesto a asumir esa deuda estadounidense en caso de una venta masiva por parte de Europa. FT Alphaville descarta Asia, ya que los inversores orientales no serían capaz de absorber "ni una proporción modesta", y Estados Unidos no parece tampoco una opción viable.
"Aunque el gran déficit de cuenta corriente de EEUU sugiere que en teoría existe el potencial de que el dólar caiga si los ahorradores internacionales abandonan masivamente los activos estadounidenses, el tamaño de los mercados de capital de EEUU sugiere que tal salida podría no ser factible debido a las limitaciones de los mercados alternativos", señalan desde Rabobank.
Y en tercer lugar, porque se corre el riesgo de vender de forma masiva activos en dólares puede crear un problema gigantesco. "Es básicamente el equivalente económico global del dicho de Paul Getty: si debes 100 dólares al banco, tienes un problema; pero si debes 100 millones de dólares, el banco tiene el problema. O, en lenguaje de la Guerra Fría, amenazar con vender la moneda de reserva global es un caso de destrucción mutua asegurada", señala Wigglesworth.
En este sentido, señala que ni siquiera China ha cumplido plenamente con sus amenazas de vender deuda estadounidense (más de 3 billones de dólares) de forma masiva, ya que "destruiría su valor y dañaría su propio sistema financiero". Y Europa enfrenta el mismo dilema, o incluso peor, ya que "probablemente" sea "mucho más vulnerable" al "efecto rebote" que China "debido a su integración mucho mayor en el sistema financiero dominado por EEUU". "Además, una repatriación masiva de capital haría caer el dólar y subir el euro, lo que por sí solo podría llevar a muchos países europeos a una recesión", agrega el experto de FT.
Pero ello no quiere decir que Europa no tenga salida. Según Wigglesworth, la opción más factible es la de un alejamiento paulatino de Estados Unidos, algo que están realizando incluso algunos grandes inversores estadounidenses como Pimco, cuyo director de inversiones ha reconocido públicamente que están desinvirtiendo en el país debido a la "impredecible" política de Trump. Además, los Gobiernos europeos podrían "persuadir" a los grandes actores de cada uno de sus países que dejen de invertir en Estados Unidos y, en última instancia, aprobar leyes que establezcan, por ejemplo, una exposición máxima a un país.
Otros analistas también apuntan a que Europa debería ser más ambiciosa con las poderosas herramientas económicas que tiene a su disposición, y no limitarse a imponer aranceles a productos concretos. Algunos apuntan a las grandes empresas tecnológicas estadounidenses; otros a las compañías de criptomonedas, cada vez más poderosas bajo la administración Trump.
"Más allá de Groenlandia, la cuestión es más amplia: la del precio a pagar por una dependencia estratégica que de repente se ha vuelto tangible. También refuerza nuestro interés por las dos estrategias que hemos lanzado en los últimos meses, Resiliencia Global y Misión Europa. La primera pretende centrarse en empresas resilientes en un mundo inestable; la segunda, en compañías que se beneficiarán de la respuesta europea a este entorno. Estos días, el presidente Trump ha recordado el interés que Estados Unidos tiene en Groenlandia, una anécdota que quizá no sea tal y que solo puede vivirse en Europa como un recordatorio de la urgencia de una mejor estructuración", sentencia Michaël Nizard, responsable de multiactivos & Overlay en Edmond de Rothschild AM.




