La Fed da un giro hawkish, pero los analistas creen que "finalmente evitará las subidas de tipos"
La Reserva Federal (Fed) no dio lugar a la sorpresa y mantuvo los tipos de interés sin cambios tras una decisión unánime. Hasta ahí, todo dentro del guion. Sin embargo, los primeros cambios llegaron con un comunicado mucho más escueto que en reuniones anteriores y la eliminación de todas las indicaciones sobre la política monetaria para el futuro. El único indicio vino de la mano de un diagrama de puntos, o dot plot, en el que la mitad de los miembros del FOMC anticiparon, al menos, una subida en 2026 y en el que el nuevo presidente Kevin Warsh no participó. Con todo, y a pesar del giro hawkish, los analistas creen que el banco central "finalmente evitará las subidas de tipos".

"Seguimos esperando que la Fed mantenga los tipos sin cambios durante todo el año 2026, y creemos que no se justifica una subida a menos que se reanude el conflicto en Oriente Medio y el precio del petróleo vuelva a subir bruscamente", valora Jon Butcher, economista sénior para EEUU de Aberdeen Investments.
Una opinión compartida con David Kohl, economista jefe, y Afonso Borges, analista de renta fija de Julius Baer, para quienes "con la reapertura del estrecho de Ormuz reduciendo la presión inflacionaria y con indicadores más amplios del mercado laboral que apuntan a un panorama más complejo que el que sugieren los recientes informes de empleo no agrícola (NFP), creemos que la Fed finalmente evitará las subidas de tipos".
De hecho, para Christian Scherrmann, economista jefe de DWS para Estados Unidos, "la postura restrictiva de hoy puede convertirse en la narrativa dovish de mañana. Reiteramos nuestra opinión de que la Fed mantendrá los tipos sin cambios en 2026 —al menos por ahora".
Del mismo modo, Paolo Zanghieri, economista sénior de Generali Investments, asegura que "actualmente esperamos que la Fed no tome medidas en un futuro previsible".
"A la luz de la fortaleza reciente de la economía americana, disminuye la probabilidad de un recorte de tipos en la reunión de septiembre, como estimábamos previamente (...) Seguimos pensando que el próximo movimiento será a la baja, y no al alza como descuenta el mercado y anticipa el diagrama de puntos. La tensión en Oriente Medio disminuye y el petróleo se sitúa por debajo de 80 dólares. Si se confirma la reapertura del estrecho de Ormuz ganaría fuerza la idea que defendemos: la inflación podría haber tocado ya pico e irá suavizando hacia el entorno del +3,0%/+3,5% a finales de año", afirman en Bankinter.
Por ello, los estrategas de la entidad, aunque no descartan un recorte como próximo movimiento, ven "más probable que se desplace hacia 2027 de tal manera que ya se produzca con el nuevo marco revisado (para la inflación y el empleo, entre otros aspectos) que quiere impulsar Warsh".
EL NUEVO ESTILO DE WARSH
Y es que Warsh fue el otro gran protagonista de la reunión y en rueda de prensa ya mostró la nueva hoja de ruta que tiene previsto instaurar en el banco central estadounidense. Es más, anunció la creación de cinco grupos de trabajo para reformar la Fed.
"De esto se hablará mucho a futuro por sus implicaciones en la política monetaria: 1) Comunicación (revisión del cuadro de proyecciones macro y del dot plot; 2) Balance (analizará los beneficios y riesgos del actual régimen de reservas abundantes); 3) Fuentes de datos (posibles medidas de inflación alternativas, p.ej la media recortada del PCE de Dallas); 4) Productividad y empleo (analizando específicamente el impacto de la IA y las nuevas tecnologías en el mercado laboral y sus implicaciones para la política monetaria, que cuadra con su idea de que la IA es deflacionaria a medio plazo y permitiría tipos más bajos); y 5) Marcos de inflación (examinará drivers de la inflación y rango de estabilidad de precios en una economía cambiante)", dicen en Renta 4 Banco.
"Está claro que el presidente Warsh planea dirigir la Fed de forma diferente a como Wall Street se ha acostumbrado en los últimos ocho años. Los inversores se adaptarán, pero es posible que surjan algunas dificultades iniciales, sobre todo si la Reserva Federal de Warsh es menos transparente o intenta alejarse del estilo de comunicación al que los mercados se han acostumbrado", indica Bret Kenwell, analista de mercados de eToro en EEUU.
La Fed facilitó mucha menos información de la que solía ofrecer hasta ahora. "Las orientaciones prospectivas han sido sustituidas por un compromiso reiterado de cumplir los objetivos de inflación. Warsh cree que los mercados financieros funcionan mejor cuando responden a nuevos datos en lugar de a las orientaciones, a veces vagas, del banco central. También considera que las señales de precios procedentes de los mercados financieros son datos clave que el banco central debe supervisar", expone Zanghieri.
En este sentido, Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote, estima que reducir el número de comentarios de la Fed "es una buena idea, porque sí, hay demasiados y hacen demasiado ruido".
No obstante, para esta experta "no estar dispuesto a poner un punto en ese gráfico de puntos es un arma de doble filo. Hoy, dada la imprevisibilidad de las políticas estadounidenses, es imposible hacer predicciones. En el mejor de los casos, se pueden construir escenarios. Pero dejar el mercado sin orientación prospectiva significa que las decisiones de la Fed en la era Warsh serán menos predecibles y resultarán sorpresivas, lo que sin duda inyectará volatilidad en los mercados financieros".
"Recordemos que las decisiones de la Fed hoy en día son en cierto modo una formalidad. La Reserva Federal orienta a los mercados hacia una decisión y, en la mayoría de los casos, esas decisiones ya están en gran medida descontadas: el mercado se reajusta a los detalles realizando algunos ajustes más moderados o más restrictivos. Pero si se silencia a los miembros de la Reserva Federal y se elimina la orientación prospectiva, las decisiones resultarán sorpresivas y la transmisión de la política monetaria podría ser menos efectiva. En definitiva, la era Warsh se perfila como marcadamente diferente —y potencialmente mucho más volátil— que las dos décadas anteriores. ¡Supongo que lo descubriremos con el tiempo!", concluye Ozkardeskaya.



