El oro y la plata siguen desplomando tras registrar su mayor caída semanal el 10 años
El mercado de metales preciosos prolonga este lunes las fuertes caídas registradas la semana pasada. El oro se deja ahora un 7,3%, hasta los 4.240 dólares, mientras que la plata se desploma un 10,14%, hasta los 62,60 dólares, ampliando así el ajuste tras firmar su peor semana en más de una década.

El movimiento se produce después de que el oro registrara un descenso cercano al 10% en la última semana, su mayor caída desde 2011, en un contexto de elevada volatilidad derivada de la guerra en Oriente Medio y sus implicaciones económicas.
El retroceso responde, en parte, a la recogida de beneficios tras el intenso rally previo. "Gran parte de este movimiento responde al desmantelamiento de operaciones de impulso", explica Arthur Parish, analista de metales y minería de SP Angel, después de la fuerte entrada de inversores en los meses anteriores.
Por otro lado, el oro está perdiendo atractivo como activo refugio en el corto plazo. "No ha atraído los flujos habituales de refugio", advierte Ipek Ozkardeskaya, analista senior de Swissquote, quien señala que "un dólar más fuerte, el repunte de las rentabilidades y la subida previa del oro están pesando sobre la demanda".
En este sentido, el aumento de los rendimientos de la deuda eleva el coste de oportunidad de mantener activos que no generan rentabilidad, como el oro, lo que está acelerando las ventas.
El ajuste también se explica por la elevada volatilidad del entorno actual. El encarecimiento del petróleo —que supera los 112 dólares— y el temor a un shock energético están condicionando el sentimiento inversor global.
Según los expertos, el mercado está transitando una fase clave. "Los metales preciosos están en un punto de inflexión, con gran incertidumbre y expectativas enfrentadas entre un escenario alcista fuerte y una corrección abrupta", señala Rania Gule, analista senior de XS.com.
A su juicio, esta fase no puede analizarse solo desde el punto de vista técnico, sino dentro de un marco más amplio que incluya inflación, política monetaria, fortaleza del dólar y comportamiento de los inversores.
"Las correcciones son necesarias para reconstruir posiciones largas", explica, al tiempo que no descarta caídas adicionales hacia niveles de 3.800 dólares si persisten las presiones del dólar y las tires, aunque insiste en que esto no implicaría necesariamente un cambio de tendencia estructural.
LA PLATA, MÁS EXPUESTA AL CICLO ECONÓMICO
La plata, por su parte, está mostrando una mayor sensibilidad al ciclo económico, dada su doble condición de activo financiero e industrial. El metal acumula varias semanas de caídas y se mueve en un entorno de elevada volatilidad.
"Si la desaceleración económica persiste, la presión bajista podría llevar a la plata hacia los 60 dólares o incluso niveles inferiores", apunta Gule.
Con todo, el mercado sigue dividido entre quienes anticipan la continuidad del ciclo alcista del oro a largo plazo y quienes advierten de una corrección más profunda tras los excesos acumulados.
A corto plazo, los expertos se inclinan por un escenario de consolidación con sesgo bajista, en un entorno en el que el oro pierde, al menos temporalmente, su papel como refugio inmediato frente al riesgo.



