Asia se hunde ante la escalada en Oriente Medio: el Kospi se desploma más de un 6%
Las bolsas asiáticas han arrancado la semana con fuertes caídas, arrastradas por el aumento de la tensión en Oriente Medio y el temor a una interrupción prolongada del suministro energético global. Los inversores han huido de los activos de riesgo ante un conflicto que entra en su cuarta semana sin señales de desescalada.

El detonante ha sido el endurecimiento del tono entre Estados Unidos e Irán. El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió este fin de semana de que "destruirá" las centrales eléctricas iraníes si Teherán no reabre completamente el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas, una vía clave para el transporte mundial de petróleo.
Irán ha respondido elevando también sus amenazas, advirtiendo de que atacará infraestructuras energéticas y de desalinización en el Golfo si Washington cumple su ultimátum. Además, ha ampliado el alcance de sus advertencias a las instituciones financieras vinculadas a deuda estadounidense.
En este contexto, los principales índices de Asia-Pacífico han registrado descensos generalizados. El Nikkei japonés ha llegado a caer cerca de un 5% (ha cerrado con recortes del 3,4%), mientras que el Topix ha cedido un 3,4%.
Más acusadas han sido las pérdidas en Corea del Sur, donde el Kospi se ha desplomado más de un 6% y el Kosdaq más de un 5%. La bolsa coreana ha llegado a suspender temporalmente la negociación tras la fuerte caída de los futuros.
En Australia, el S&P/ASX 200 ha cedido finalmente un 0,74%, mientras que el Hang Seng de Hong Kong y el CSI 300 chino han registrado retrocesos superiores al 3%.
El mercado energético sigue reflejando la elevada incertidumbre. El barril de Brent se sitúa por encima de los 113 dólares, mientras que el West Texas rebasa los 100 dólares, en una sesión marcada por una fuerte volatilidad.
Goldman Sachs ha revisado al alza sus previsiones de precios del crudo y ahora espera que el Brent promedie los 110 dólares entre marzo y abril, ante la posibilidad de que los flujos a través del estrecho de Ormuz permanezcan muy limitados durante varias semanas.
En paralelo, los metales preciosos continúan su ajuste. El oro cae en torno a un 8%, hasta mínimos de casi cuatro meses, mientras que la plata se deja cerca de un 10%, afectada por el repunte de las expectativas de inflación y de los tipos de interés, que reduce el atractivo de los activos que no generan rentabilidad.




