Aramco gana 93.389 millones en 2025 (-12%) y lanza su primera recompra de acciones de hasta 3.000 millones
La petrolera saudí Aramco registró un beneficio neto de 93.389 millones de dólares en 2025, lo que supone una caída del 12% respecto a los 106.246 millones obtenidos en 2024, en un contexto marcado por la bajada de los precios del crudo y de los productos refinados y petroquímicos.

Los ingresos totales también descendieron, hasta 445.654 millones de dólares, frente a los 480.446 millones del ejercicio anterior. La compañía explicó que el retroceso responde principalmente a menores precios del petróleo, aunque estuvo parcialmente compensado por mayores volúmenes de ventas de crudo, gas y productos refinados.
En el cuarto trimestre, el beneficio neto cayó hasta 17.768 millones de dólares, frente a los 22.340 millones del mismo periodo de 2024, afectado por menores ingresos y mayores costes operativos.
A pesar de esta caída en las ganancias, Aramco anunció su primer programa de recompra de acciones desde que cotiza en bolsa, con un importe máximo de 3.000 millones de dólares que se ejecutará durante los próximos 18 meses. Hasta ahora, la compañía había recurrido principalmente a los dividendos para remunerar a sus accionistas.
En este sentido, el grupo repartió 85.500 millones de dólares en dividendos en 2025, por debajo de los 124.000 millones abonados en 2024. Solo en el cuarto trimestre, el consejo aprobó un dividendo base de 21.890 millones de dólares, un 3,5% más interanual, que se abonará en el primer trimestre de 2026.
El flujo de caja libre se mantuvo prácticamente estable en 85.428 millones de dólares, mientras que el flujo de caja operativo alcanzó 136.213 millones en el conjunto del ejercicio.
El presidente y consejero delegado de Aramco, Amin H. Nasser, destacó que la compañía logró “un sólido crecimiento y fuertes flujos de caja en 2025”, lo que refuerza la confianza en su estrategia y en su capacidad para generar retornos sostenibles para los accionistas.
La empresa también continuó avanzando en su estrategia de expansión, con 52.200 millones de dólares de inversión en capital en 2025, y prevé destinar entre 50.000 y 55.000 millones en 2026 para reforzar sus proyectos energéticos y de gas.
Los resultados llegan en un momento de elevada volatilidad en los mercados energéticos por el conflicto en Oriente Medio y las tensiones en el estrecho de Ormuz, una de las rutas clave para el suministro mundial de petróleo. Mientras tanto, Aramco sigue siendo una pieza central para la economía saudí: el Estado posee cerca del 81,5% de la compañía y su fondo soberano controla otro 16% del capital.




