Los analistas avisan sobre el alto el fuego entre EEUU e Irán: "El acuerdo parece frágil"
El mercado celebra el acuerdo para el alto el fuego durante dos semanas entre EEUU e Irán. El petróleo cae, las bolsas suben, y el optimismo parece volver a reinar entre los inversores. Sin embargo, los analistas han querido hacer un llamamiento a la prudencia, y es que avisan de que "el acuerdo parece frágil" y que existe "la posibilidad de que la situación pueda volver a empeorar".

Los expertos de Danske Bank recuerdan que el alto el fuego está, como bien ha dicho el presidente de EEUU, Donald Trump, condicionado a la reapertura del estrecho de Ormuz. Pese a ello, el petróleo cae este miércoles con fuerza, pero "esta bajada de precios está condicionada a la reanudación del tráfico por el estrecho".
"Para que los precios se estabilicen en niveles más bajos, el flujo de petróleo y gas a través del estrecho debe recuperarse, algo que aún no está claro. El acuerdo parece frágil, sobre todo porque Irán tiene permitido cobrar tasas a los buques que transitan por él", destacan estos analistas.
Además, recuerdan que la guerra se encuentra ya en su sexta semana, y por ahora "persiste el escepticismo sobre si el alto el fuego se mantendrá, ya que muchos lo consideran un ejercicio de fomento de la confianza". "Persisten importantes incertidumbres, y es probable que el mercado petrolero y los mercados en general se mantengan volátiles mientras siguen de cerca la actividad en el Golfo Pérsico", indican los estrategas del banco danés.
En cualquier caso, dicen, lo que hay que tener en cuenta es que "este resultado es totalmente coherente con las conocidas tácticas de negociación de Trump: máxima presión seguida de una desescalada al estilo TACO". Y es que "este sigue siendo el marco relevante para interpretar los acontecimientos futuros, también a medida que nos acercamos al vencimiento del alto el fuego de dos semanas".
Desde Danske Bank dejan claro que "se trata solo de un alto el fuego, y aún pueden surgir muchos problemas, pero sin duda es un paso en la dirección correcta".
Por su parte, los estrategas de Link Securities comentan que con el acuerdo "de momento se evita el peor de los escenarios, que habría podido conllevar un agravamiento del conflicto y su enquistamiento en el tiempo, algo muy negativo para la economía mundial que, en este caso, podría haberse visto abocada a entrar en recesión".
Aunque existe "la posibilidad de que la situación pueda volver a empeorar -esperamos picos puntuales de tensión en los próximos días-, dado el carácter impulsivo de las partes involucradas en las negociaciones y la distancia que les sigue separando", de momento los inversores celebran que se haya evitado el peor de los escenarios y de ahí que se espere que los mercados experimenten "un fuerte rally de alivio".
En cualquier caso, comentan los expertos de Link, aunque el petróleo esté cayendo "no creemos que, al menos por bastante tiempo, vuelva a situarse a sus niveles previos al inicio del conflicto ya que tanto la producción como la distribución tardarán en normalizarse en la región del Golfo Pérsico. Esto, sin duda, tendrá un efecto negativo en la inflación, al menos durante unos meses, hecho éste con el que deberán lidiar los bancos centrales".
UN REGALO DE PAKISTÁN
Stephen Innes, socio director de SPI Asset Management, habla por su parte del "regalo" que ha hecho Pakistán al mundo, y es que su mediación ha sido clave para el alto el fuego. "Los mercados no han encontrado alivio por sí solos; se les ha ofrecido. El cambio no ha venido de la determinación de precios, sino de la diplomacia, con la intervención de Pakistán para crear una ventana de dos semanas que ha alejado al sistema de una situación geopolítica extrema", apunta.
Ahora el mercado parece estar "descontado el peor escenario posible, en el que el acceso a través del estrecho de Ormuz se viera comprometido durante un período prolongado". "El alto el fuego no garantiza la estabilidad, pero elimina la amenaza inmediata de escalada", y eso basta para que haya cierto "alivio" entre los inversores, remarca.
En cualquier caso, apunta Innes, la estructura subyacente del conflicto "no se ha resuelto, se ha pospuesto". "El estrecho está en funcionamiento, pero bajo coordinación. Los daños en la infraestructura persisten. Y el equilibrio estratégico no se ha restablecido por completo", recuerda este analista.
Por ahora, señala, "el mercado se ha alejado del borde del abismo, pero aún se encuentra cerca del límite". En su opinión, "si las negociaciones avanzan y los flujos se normalizan, la caída del petróleo puede extenderse aún más y el riesgo puede estabilizarse. De lo contrario, los mismos mecanismos que impulsaron esta medida de alivio operarán a la inversa".
Michael Brown, estratega sénior de investigación en Pepperstone, cree que hay tener varias cosas muy presentes, ante la mayor propensión al riesgo que muestran los últimos movimientos de los mercados. En su opinión, "los inversores no solo están descontando el riesgo de una escalada a corto plazo, sino que también deben considerar la mayor probabilidad de que se alcance un acuerdo duradero que ponga fin a las hostilidades".
"La principal conclusión, en mi opinión, de estas implicaciones para el mercado, y de la última maniobra de Trump de escalar para luego desescalar durante la noche, es que refuerza una idea que no dejo de repetir: que los participantes se ven obligados a operar con una mentalidad que busca evitar ser sorprendidos en corto".
Según explica, "cuando el panorama general, por muy pesimista que parezca, puede cambiar drásticamente en un instante debido a decisiones tomadas en la Casa Blanca, y la probabilidad de que esto ocurra es tan alta, resulta casi imposible mantener una postura especialmente pesimista, durante mucho tiempo o con tanta convicción, como se ha demostrado repetidamente durante la administración Trump".
Y de cara al futuro, añade, "es probable que los inversores se centren ahora en garantizar que se mantenga el alto el fuego", pero "también estarán atentos a los avances en las próximas conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán, así como a las señales de que los flujos de materias primas a través del estrecho de Ormuz comienzan a normalizarse".
No obstante, comenta, "quedan muchas preguntas sin respuesta sobre el daño económico que el conflicto y el aumento de los precios de la energía ya han causado" que "tendrán que ser respondidas, aunque no hoy, ya que la respuesta solo se aclarará con el tiempo".




