Primera hornada de grandes tecnológicas: así valoran los analistas sus resultados
Tras Netflix, la temporada de resultados de las grandes tecnológicas de Estados Unidos avanza con fuerza. Y es que este miércoles, al cierre de Wall Street, ha sido el turno de Meta, Microsoft y Tesla. Sus cifras no han dejado indiferentes a los analistas... pero por diferentes motivos.

En el caso de Meta, la empresa matriz de Facebook, WhatsApp e Instagram, ha sorprendido al mercado con sus resultados y previsiones, aunque lo más destacable es el aumento constante del gasto de capital, "una trayectoria que se está convirtiendo en una ganancia inesperada para proveedores de infraestructura de IA como Nvidia".
Así lo cree Matt Britzman, analista sénior de renta variable de Hargreaves Lansdown, quien destaca que, en el extremo superior de la previsión, el gasto de capital representaría un enorme aumento de más del 85% con respecto a los niveles de 2025. Y es que la compañía prevé que los gastos totales para el ejercicio completo estén entre los 162.000-169.000 millones de dólares.
"Zuckerberg claramente está apostando todo por la IA, y no sería sorprendente que la reacción de las acciones se enfriara a medida que los inversores asimilan estos agresivos planes de inversión", añade este experto.
En cualquier caso, Meta está construyendo uno de los clústeres de computación de IA más grandes fuera de los gigantes de la nube, con el objetivo de fortalecer su familia de aplicaciones. "No sorprende la cautela de los inversores últimamente; los últimos modelos de Meta fueron decepcionantes a primera vista, y algunos consideran el impulso de la IA simplemente como Metaverso 2.0. Pero ese no es el panorama completo. Los modelos de Meta están enfocados internamente y diseñados para mejorar la interacción y el rendimiento de los anunciantes, en lugar de los principales indicadores, y los beneficios ya se están reflejando en los resultados financieros", señala Britzman.
De hecho, Xavier Wong, analista de Mercados de eToro, pone el foco en que Zuckerberg y su equipo siguen mostrando su firme compromiso de ser uno de los nombres más destacados en este auge de la IA, con una inversión de capital prevista para 2026 de entre 115.000 y 135.000 millones de dólares, por encima de las previsiones, a medida que Meta construye con ahínco infraestructura de IA y contrata talento especializado en sus laboratorios de superinteligencia.
"Para los inversores afectados por errores de inversión previos en el Metaverso, la expectativa de la gerencia de que los ingresos operativos volverán a crecer en 2026, a pesar del fuerte aumento en el gasto de capital, sugiere que este ciclo de inversión está impulsado por la demanda real y respaldado por el potente motor publicitario de Meta", dice.
Es más, para Dan Coatsworth, director de mercados de AJ Bell, Meta es un ejemplo excepcional de una empresa que ha demostrado rápidamente los beneficios de la IA, tras haber elogiado el año pasado las virtudes de esta tecnología para mejorar las tasas de interacción en sus redes sociales.
"Cuanto más personas ven sus vídeos y reels en redes sociales, más expuestas están a la publicidad que llena los bolsillos de Meta con plata y oro. La gran incógnita para Meta es si su decisión de empezar a cobrar a los usuarios una pequeña tarifa por el acceso sin publicidad a sus plataformas de redes sociales es comercialmente viable. Si nos basamos en las plataformas de streaming, mucha gente está dispuesta a soportar la publicidad para usar un servicio más barato, así que Meta no verá a todos sin publicidad. Para quienes pagan a Meta por el uso sin publicidad, ¿obtendrá la empresa menos dinero por suscripciones que por ingresos publicitarios? Meta podría argumentar que se trata de dar opciones a los clientes".
Por todo ello, en Bank of America (BofA) elevan su precio objetivo hasta los 885 dólares por acción desde los 810 dólares por título previos y reiteran su recomendación de comprar el valor, gracias al "gran avance en las pruebas de IA con una sorprendente aceleración del crecimiento publicitario".
"Meta parece estar ampliando su liderazgo en el sector y construyendo mayores ventajas competitivas en IA. Cabe destacar que la compañía prevé un crecimiento de las ganancias en 2026, lo que sugiere una sólida perspectiva de ingresos para todo el año y que el crecimiento del gasto coincide con unos ingresos sólidos y puede reducirse si es necesario".
MICROSOFT DECEPCIONA
En el lado contrario se sitúa Microsoft, que se ha visto perjudicada por el crecimiento de la nube, que se ha ubicado por debajo de las expectativas de los analistas, "una preocupación importante dado que la nube es el segmento que justifica una fuerte inversión en IA. La ralentización del crecimiento de la nube desanimó a los inversores ante la posibilidad de un mayor gasto en IA", valora Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote.
No obstante, la compañía ha obtenido un beneficio neto de 38.458 millones de dólares en su segundo trimestre fiscal 2026, lo que supone un incremento del 59,5% en comparación con los 24.108 millones cosechados en el mismo periodo del año anterior.
"Si bien los ingresos y las ganancias superaron las expectativas, la desaceleración del crecimiento de la computación en la nube decepcionó al mercado. La computación en la nube es un elemento clave para la empresa, y los inversores quieren verla triunfar. Es un mercado altamente competitivo y un área sensible cada vez que Microsoft publica sus resultados", indica Coatsworth. "La computación en la nube está estrechamente vinculada a la historia de la IA y no poder alcanzar o superar las tasas de crecimiento anteriores aumenta el riesgo, a ojos del mercado, de que algunos gastos en IA puedan ser demasiado elevados si la demanda no se dispara".
Pero, tal y como subraya Wong, vez más, todo se reduce al gasto de capital, que es el foco principal para todas las grandes tecnológicas en este momento. "El gasto de capital alcanzó una cifra récord de 37.500 millones de dólares en el trimestre, por encima de las previsiones, lo que, en última instancia, genera preocupación sobre la presión sobre los márgenes y cómo sus enormes inversiones se están traduciendo en monetización. Esta inquietud se ve agravada por la magnitud de los compromisos relacionados con OpenAI, ya que persisten interrogantes sobre la rentabilidad a largo plazo de algunos de esos acuerdos".
Sin embargo, en su opinión, se trata de que los inversores necesitan paciencia. "Los profundos vínculos de Microsoft con OpenAI refuerzan su liderazgo en IA empresarial, pero también introducen un riesgo de concentración. Por ahora, la compañía se está apoyando en la demanda ya existente, lo que sugiere que el actual aumento de capacidad se debe a la necesidad, no a la especulación".
TESLA... Y EL FUTURO
Respecto a Tesla, sus beneficios se han desplomado un 61% interanual en el cuarto trimestre, pero sus cifras han superado las expectivas del consenso de mercado. El fabricante de vehículos eléctricos también ha batido previsiones con su facturación, que ha caído un 3% desde el mismo periodo de 2024, para alcanzar los 24.901 millones, mientras que los analistas esperaban 24.790 millones de dólares.
"No es de extrañar: las ventas han estado cayendo desde el año pasado, en parte debido al posicionamiento político de Elon Musk. Sin embargo, lo sorprendente es la reacción del mercado. Tesla es un caso de estudio en sí mismo: permitirá a los académicos examinar cómo una empresa con una caída de beneficios superior al 60% puede seguir atrayendo el entusiasmo de los inversores por proyectos en gran medida ajenos a su negocio principal", comenta Ozkardeskaya.
En este sentido, la experta incide en que los inversores han aplaudido los planes de Tesla de invertir más de 20.000 millones de dólares este año en IA avanzada, robótica, vehículos autónomos y almacenamiento de energía, incluyendo una inversión de 2.000 millones de dólares en la startup xAI de Elon Musk. "La ratio precio-beneficio de la empresa ya supera 350. Esto es pura especulación sobre alguien completamente impredecible, pero, admitámoslo, ¡es entretenido!".
Para Thomas Monteiro, analista sénior en Investing.com, "el panorama general sigue siendo débil en comparación con la valoración a largo plazo. Tesla está entrando en una nueva fase de transición en la que pide a los inversores que suscriban un nuevo modelo de ingresos (autonomía/servicios) antes de que se haya estabilizado el modelo tradicional (volúmenes de automóviles), lo que hace que las métricas de lanzamiento, y no las entregas, sean el indicador adelantado más importante a partir de ahora".
Aunque, como ocurre actualmente con Tesla, la reacción tiene menos que ver con los coches y más con el futuro. "La inversión de 2.000 millones de dólares en xAI, junto con los avances en robotaxi, Optimus y el almacenamiento de energía, reforzó la idea de que Tesla se está posicionando como una plataforma de IA, robótica y autonomía, más que como un simple fabricante de vehículos eléctricos", asegura Wong.
El riesgo, sin embargo, reside en que los fundamentos no están a la altura de sus ambiciones. "Los ingresos por vehículos se están reduciendo, el flujo de caja libre ha disminuido drásticamente y muchas de estas inversiones a largo plazo siguen siendo inciertas y requieren un alto nivel de capital. Cuanto más se ralentiza el negocio principal, más se presenta el futuro".
"Tesla ya no se valora por la cantidad de coches que vende, sino por cómo el mercado percibe su historia de IA, robótica y autonomía. Musk sigue pidiendo a los inversores que miren al futuro en lugar del corto plazo, pero cuando los fundamentos no siguen el ritmo, la confianza tiene un límite, y la brecha entre el negocio de hoy y la promesa del mañana parece la más amplia que ha existido en mucho tiempo", concluye Wong.




