Nueva Zelanda mantiene tipos pero anticipa alzas este año por el conflicto en Oriente Próximo
El Banco de la Reserva de Nueva Zelanda (RBNZ) ha decidido este miércoles mantener los tipos de interés oficiales (OCR) en el 2,25%, aunque ha advertido de que probablemente tendrá que subirlos "antes y más" de lo previsto anteriormente debido al impacto inflacionista derivado del conflicto en Oriente Próximo.

La decisión se ha producido tras una votación muy dividida dentro del Comité de Política Monetaria. Tres miembros defendieron mantener los tipos sin cambios, mientras otros tres apostaban por elevarlos en 25 puntos básicos hasta el 2,5%. Finalmente, el voto de calidad del presidente permitió dejar el OCR sin cambios.
La autoridad monetaria considera que la guerra en Oriente Próximo está elevando la inflación a corto plazo y debilitando la actividad económica global debido al impacto sobre el petróleo, el gas y las cadenas de suministro.
La institución prevé ahora que la inflación alcance un pico del 4,3% en el tercer trimestre de 2026
"La nueva escalada en Oriente Próximo está aumentando la inflación y debilitando la actividad económica", resume el banco central en su comunicado.
La institución prevé ahora que la inflación alcance un pico del 4,3% en el tercer trimestre de 2026, frente al 3,1% registrado en marzo, antes de regresar gradualmente al objetivo del 2% a mediados de 2027.
El organismo reconoce que el estrecho de Ormuz sigue siendo uno de los principales focos de preocupación para el mercado energético global. Según explica, la interrupción del suministro de petróleo y gas ha provocado un fuerte aumento de los precios de combustibles y productos petroquímicos como fertilizantes o plásticos. Además, considera que muchas empresas podrían trasladar esos mayores costes a precios finales, elevando el riesgo de efectos inflacionistas de segunda ronda.
"Las empresas podrían fijar precios bajo la creencia compartida de que el shock será persistente", advierte el banco central.
Al mismo tiempo, la entidad reconoce que la economía neozelandesa empieza a mostrar señales claras de debilidad. La confianza empresarial y del consumidor se ha deteriorado, el mercado inmobiliario sigue débil y muchas compañías están reduciendo inversión y contratación por el aumento de costes y la incertidumbre.
El banco central también rebaja sus previsiones de crecimiento
El banco central también rebaja sus previsiones de crecimiento y estima que el PIB crecerá en 2026 casi un punto porcentual menos de lo previsto anteriormente.
Pese a ello, el organismo considera que el principal riesgo sigue estando en la inflación y anticipa que será necesario endurecer la política monetaria este mismo año.
"Todos los miembros del Comité coincidieron en que probablemente serán necesarias subidas de tipos en próximas reuniones", señala el comunicado.
La institución también alerta sobre otros riesgos globales, incluyendo el elevado endeudamiento público, la fragmentación geopolítica y una posible corrección en las bolsas si las expectativas sobre la inteligencia artificial no terminan cumpliéndose.
En este sentido, advierte de que las valoraciones del mercado estadounidense continúan muy elevadas y reconoce que un eventual deterioro de las expectativas sobre ingresos vinculados a la IA podría convertirse en un riesgo bajista para el crecimiento global.




