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01/12/2019 06:00:00

OPINIÓN | El juicio de Caixanova demuestra el desastre de la Justicia en casos financieros

Ha pasado desapercibido con los múltiples líos judiciales de BBVA, Iberdrola o Popular, pero el jueves la Audiencia Nacional absolvió a la antigua cúpula de Caixanova (luego Novacaixagalicia y ahora Abanca) de las acusaciones de administración desleal por unos créditos inmobiliarios en Rivas-Vaciamadrid. Y lo hizo porque nunca debería haber llegado a juicio y por la absoluta ignorancia de la fiscal de qué hace un banco. Lo cual lo convierte en paradigma del desastre que es la Justicia española en los delitos económicos.


La fiscal -de la Audiencia Nacional nada menos, se supone que la flor y nata de la profesión- Inmaculada Violán no sabía ni siquiera qué es un préstamo sindicado... cuando lo que se juzgaba era un préstamo sindicado. Uno de los acusados perdió la paciencia y solicitó al juez una pizarra para poder explicárselo. Sí, el acusado a la fiscal. Una escena digna de Berlanga que ilustra a la perfección cómo se juzgan estos delitos en nuestro país.

Esta ignorancia también es, probablemente, lo que llevó a enjuiciar una operación que no se puede considerar delito... o todos los bancos españoles y extranjeros serían delincuentes. Conceder un préstamo para una operación inmobiliaria y que esta salga mal con el consiguiente quebranto para el banco es algo que se repitió en decenas de miles de ocasiones. De hecho, es lo que llevó al hundimiento de la mayoría de las cajas y al rescate de España.

No es que andemos escasos de comportamientos delictivos que juzgar en las antiguas cajas (y en especial en las gallegas), como los sobresueldos en forma de bonus, prejubilaciones, tarjetas o comisiones del consejo. O, el más grave, la ocultación en las cuentas de su situación de quiebra -precisamente por las operaciones en el ladrillo- durante años con la connivencia del Banco de España. Eso es lo que se ha juzgado en Bankia y lo que se investiga ahora en el Banco Popular. Pero lo de Caixanova en Rivas no deja de ser (desgraciadamente) business as usual.

Este desconocimiento abismal del mundo financiero y empresarial por parte de jueces y fiscales provoca sentencias tan disparatadas como la del Tribunal Supremo que obligó a devolver el dinero de la salida a bolsa de Bankia solo a los minoristas (porque reformular las cuentas significa que las primeras eran falsas, según dijo ¡el Supremo! y se quedó tan ancho), o que los ejecutivos de unas entidades hayan sido condenados y los de otras absueltos por comportamientos similares.

LOS JUECES TIENEN QUE APRENDER ECONOMÍA BÁSICA

Los jueces y fiscales se quejan año tras año de que estos casos son muy complejos y que necesitan más peritos (y de que estos no tienen la "disciplina" que exigen los tribunales; claro, no son abogados). Sin duda, hacen falta esos peritos, pero lo principal es que ellos salgan de su burbuja jurídica, que asuman que no basta con saber mucho derecho para juzgar estos delitos y que se apliquen a aprender al menos los conceptos más básicos del funcionamiento de un banco, de una empresa o de la bolsa, así como de la contabilidad.

Porque hay mucho dinero en juego y muchos perjudicados en estos casos, que se merecen una Justicia preparada para resolverlos. Y porque juicios como el de Caixanova suponen tirar a la basura el dinero del contribuyente. De lo contrario, seguiremos juzgando préstamos sindicados sin saber qué es un préstamo sindicado.