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07/12/2019 06:00:00

Los empresarios, preocupados por la vuelta del caos a Barcelona con el Barça-Madrid

Con algunas notables excepciones como el corte de la avenida Meridiana, que se ha convertido en una constante en las noches barcelonesas desde la sentencia del procés, la capital catalana ha recuperado la normalidad. La virulencia de las protestas ha dejado paso a alguna manifestación puntual y a actos reivindicativos que no entorpecen la actividad en la ciudad, pero la celebración del Barça-Madrid, el 18 de diciembre, tensa a comerciantes, restauradores y hoteleros, que temen que se vuelva a colapsar Barcelona.


La plataforma independentista Tsunami Democràtic lleva días preparándose para acaparar todo el protagonismo esa jornada. El colectivo, que tras la sentencia del 1-O ha organizado protestas como el bloqueo del Aeropuerto de Barcelona-El Prat y el corte de tres días de la AP-7, ya anunció el 25 de octubre que preveía una movilización coincidiendo con el clásico y apuntó en un comunicado: "Jugamos en casa".

Recientemente, anunció a través de sus redes sociales que su app cuenta con 10.000 inscritos para el Barça-Madrid que acudirán a la ciudad condal sin que todavía se haya sustanciado un acto concreto de reivindicación. Algunas fuentes apuntan a varias actuaciones, que podrían simultanearse y que pasan por el despliegue de pancartas, llenar el Camp Nou de estelades o un bloqueo total para impedir el partido.

Tsunami ha pedido implicación al FC Barcelona y el Real Madrid para que, durante el partido "permitan hacer perfectamente visible, en las gradas y el campo, la frase Spain, sit and talk (España, siéntate y habla)", y ha reclamado una respuesta a ambos clubes. Por el momento, ni Barça ni Madrid han contestado.

El gran número de inscritos hace temer de nuevo al Ayuntamiento y al Gobierno central en funciones que se repitan las escenas de convulsión social que asolaron la ciudad durante los cuatro días posteriores a la condena de los organizadores del 1-O. Fuentes conocedoras explican que Moncloa prevé enviar gran parte de los efectivos que desplegó el 10-N, muchos de los cuales ya habían vuelto a sus lugares de origen. Y los empresarios de los sectores más afectados por la violencia en las calles: comercio, hostelería y turismo vuelven a alertar sobre la cronificación de las protestas, ya que prevén que lo que pueda pasar en el partido caliente otra vez el movimiento separatista.

Las jornadas disturbios de octubre dejaron una factura para Barcelona y Cataluña que puede engrosarse ahora, en una época crucial para comerciantes y restauradores. El Ayuntamiento cifró en más de 3 millones de euros los destrozos al mobiliario urba y, según un informe de BBVA, la situación en las calles, de perpetuarse en el tiempo, restará de una a dos décimas al PIB catalán. Según el análisis de la entidad, entre mediados de octubre y mediados de noviembre, la caída del gasto en tarjetas de los catalanes fue del 5% y el de los turistas alrededor del 15%.

Los proveedores de negocios de hostelería de las zonas más afectadas por la violencia reportan una caída de un 10% en los pedidos durante esas jornadas y los propietarios de negocios y empresas alzan su voz para alertar de un fin de año como el de 2017 si en diciembre se repiten los altercados de octubre. La semana de disturbios provocó pérdidas para los comercios de entre un 30% y un 40% de la recaudación diaria, cifra que se elevó hasta el 50% en la restauración, según la entidad Barcelona Oberta.

El Gremi dHotelers, por su parte, denunció cancelaciones y descenso en las reservas en los hoteles de la ciudad y el Imserso reportó un 40% de vacantes en noviembre que esperan cubrir este mes. Las patronales Foment del Treball y Pimec, por su parte, pusieron el acento en la reputación e imagen de la ciudad. La guinda del pastel la colocó el presidente ejecutivo de Seat, Luca de Meo, cuando declaró que el caos en la ciudad no atraía las inversiones, despertando la alarma sobre la planta de Martorell.

El empresariado catalán reclama poner fin a la crisis y fuentes de alto nivel insisten en que el ciclo de protestas ha llegado a su fin y confían en que se agote completamente si se acaba por apoyar el Gobierno progresista PSOE-Podemos, que ven como "el mal menor" para suturar la región. Más allá del momento actual, la receta es que el nuevo Ejecutivo destine más recursos en infraestructuras, sobre todo en Rodalies y en el desarrollo del Corredor Mediterráneo.