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25/11/2019 06:00:00

Las competencias de Cataluña y País Vasco ponen en peligro la opa de Six sobre BME

La opa de la suiza SIX Group sobre el holding de las bolsas BME (Bolsas y Mercados Españoles) se va a encontrar con una dificultad importante que no tiene nada que ver con el precio ofrecido; la prima del 34% debería garantizar su éxito. Ese obstáculo es la más que probable oposición de los Ejecutivos de las comunidades autónomas con competencias bursátiles, en especial Cataluña y País Vasco, que ven peligrar su poder en el mundo financiero ya que se desparecerían las rectoras de las bolsas individuales.


Aunque en la práctica las competencias autonómicas sobre las bolsas son muy poco relevantes, hay dos cosas que no quieren perder los Gobiernos nacionalistas de Cataluña y País Vasco (y, en menor medida, el de Valencia): por un lado, capacidades como determinar las funciones de sus bolsas y aprobar sus estatutos; y por otra, autorizar los nombramientos de sus órganos de gobierno, algo que perderían si estos desaparecen.

Ante la adquisición de una participación de control en BME como la que plantea SIX, el Real Decreto 361/2007 establece que las comunidades autónomas deben ser oídas, pero su opinión no es vinculante; la autorización final corresponde al Ministerio de Economía.

Ahora bien, en la situación política actual, en la que Pedro Sánchez necesita el apoyo del PNV y la abstención de ERC para ser investido, parece claro que no se va a jugar la Moncloa por una opa sobre BME. Así que todo apunta a que no solo "oirá" a las comunidades, sino que les hará caso en sus peticiones.

Fuentes conocedoras de la situación aseguran que hay honda preocupación tanto en Ajuria Enea como en Sant Jaume por esta operación, debido a la pérdida de poder que supondría en el ámbito financiero. Y añaden que ambos pretenden que el nuevo Ejecutivo del PSOE imponga a SIX entre sus condiciones el mantenimiento de la autonomía y de los órganos de gobierno de las Bolsas de Barcelona y Bilbao, así como de las competencias autonómicas sobre las mismas.

La cuestión, entonces, será si el propietario de la Bolsa de Zurich aceptará esta imposición que, evidentemente, le restará parte del control absoluto que obtendría en una opa sobre el 100% de una compañía.