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28/11/2019 09:48:09

Este Black Friday, que no te tomen el pelo: derechos y pistas para una compra segura

Todo apunta a que este año las ventas del Black Friday aumentarán las cifras de las celebraciones anteriores. Este 29 de noviembre las tiendas físicas y los comercios online están preparados para acoger uno de los días con mayor consumo y que ya se ha consolidado dentro del calendario de compras de los españoles. De hecho, nuestro país se sitúa a la cabeza en cuanto a participación en este viernes negro. Esto no escapa a la picaresca de los ciberdelincuentes ni de algunos comercios que intentan aprovecharse del consumidor.


A la hora de comprar online, una medida básica es asegurarse de que la página web es legal y segura. Para ello, revisar el contacto y el aviso legal, las opiniones y los sellos de calidad son aspectos que ayuda a identificar una posible tienda falsa. Si únicamente aceptan el pago por adelantado o no informan convenientemente de los aspectos legales, son signos claros para desconfiar. Por el contrario, que haya una garantía de reembolso da una seguridad adicional, apuntan desde Trusted Shops.

"Se debe comprobar que las transacciones se hacen desde una página que cuenta con un protocolo de seguridad, como un candado junto al nombre de la página, y que no piden datos bancarios que no son necesarios en una transacción comercial, como es el caso del PIN de la tarjeta", explica la responsable de Productos de Self Bank, Victoria Torre. También es interesante conocer cómo es el servicio de atención al cliente. Si el teléfono es extranjero o la dirección de correo electrónico es una sucesión de letras y números incoherente o contiene un dominio gratuito como gmail o hotmail, seguramente no conviene realizar compras en ese sitio web.

Hay que desconfiar si el sitio web no tiene críticas en otras páginas, ni negativas ni positivas

Si la oferta por la que nos decidimos es un chollo demasiado llamativo, asciende la probabilidad de que se trate de una estafa. Por ello, en HelpMyCash.com recomiendan que antes de comprar un artículo con un precio irresistible, que puede actuar a modo de gancho, se haga una comparativa con otras webs o comprobar que no se trate de productos reacondicionados o imitaciones. También hay que desconfiar si no tiene críticas en otras páginas, ni negativas ni positivas.

Aunque, como explican en Acierto.com, no existe la "seguridad plena", con lo que lo mejor es la autoprotección. No obstante, el 62% de los españoles prefiere comprar por Internet en lugar de en la tienda física durante el Black Friday. El motivo es, principalmente, las comodidades del envío a domicilio y evitar las colas de las grandes superficies. Y en medio de esto, las aplicaciones son una nueva fuente de estafas. "Debido a que su función se limita a poner en contacto al vendedor con los posibles interesados, los usuarios podrían quedar desprotegidos si pasan a comunicarse fuera de la plataforma", dicen.

DERECHOS DESCONOCIDOS Y PROBLEMAS MÁS COMUNES

En estas fechas señaladas por los descuentos, los consumidores corren otro riesgo: el de que las compras puedan terminar en un disgusto. La falta de existencias de un producto es uno de los contratiempos más comunes, dado que se comunica una vez se ha hecho la compra. En estos casos, lo más común es que el comercio devuelva el importe, sin embargo, según los expertos de Legálitas, hay que dejar en segunda opción la devolución del dinero y "exigir la entrega de dicho producto, respetando el precio, o bien uno de similares o superiores características".

Otra circunstancia es querer cambiar el producto por algún motivo diferente a que se encuentre en mal estado. Aquí, muchos establecimientos no hacen el descuento correspondiente al devolver el que no se desea y llevarse el nuevo. Ante estas situaciones, guardar todos los comprobantes o fijarse bien en todas las condiciones de venta.

En las compras en establecimientos físicos, el consumidor tiene, por ley, derecho a efectuar la devolución de la compra en caso, únicamente, de que ésta presente un defecto de fábrica. Si el motivo es otro, hay que estudiar la política de cada comercio particularmente. En tiendas online, el plazo para ejercer el derecho de desestimiento es de 14 días naturales a contar desde la recepción del paquete. Así, el vendedor tiene la obligación de ingresar al cliente nuevamente el coste del artículo adquirido.

TARJETAS REVOLVING

El crecimiento del crédito al consumo ha provocado que el número de solicitudes operaciones de refinanciación aumente. De ellas, casi un 70% tiene como desencadenante el uso abusivo de las tarjetas de crédito y "muy alarmantemente" de tarjetas revolving, avisan en Agencia Negociadora. Creen que no es recomendable utilizar las tarjetas como una disposición de crédito instantáneo.

Esta modalidad consiste en un crédito cuyo titular amortiza a través de una cuota fija que él mismo elige, de manera que si tal cuota se encuentra en la banda más baja de las posibles, puede darse el caso de que nunca pueda llegar a amortizarse la cantidad dispuesta.

EMPRESAS SIN SEDE EN ESPAÑA O LA UE

Los comercios online de China suelen atraer a los compradores de otros países con sus bajos precios. Sin embargo, hay que pensar si conviene pagar ese menor importe a cambio de arriesgarse a tener problemas en el futuro. "Los inconvenientes del comercio electrónico en adquisiciones en páginas fuera de la Unión Europea (UE) o España no incluyen solo el tiempo que pueden tardar en llegar los artículos, ante cualquier problema, la reclamación debe realizarse a los organismos designados por ese país, o iniciar la vía judicial en dicho territorio", señala Reclamador.es.

Para establecimientos con sede en España, a la hora de reclamar, hay que enviar un escrito a la dirección que debe aparecer obligatoriamente en la web. Si esa respuesta no se produce o la misma no convence, el consumidor puede dirigir la reclamación al Organismo de Consumo correspondiente. Cuando la compra online se realiza en una empresa con sede en un país miembro de la Unión Europea, los usuarios pueden reclamar en la plataforma ODR del Centro Europeo del Consumidor.

Añaden que hay que tener en cuenta que estos dos organismos son voluntarios para empresa y consumidor, por lo que, si la empresa no se quiere acoger a este tipo de resolución del conflicto, habrá que acudir a otras vías para reclamarlo.