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15/08/2019 06:00:00

¿Va a continuar el derrumbe de la bolsa? ¿O ha pasado el susto y hay que comprar?

Agosto sigue siendo un suplicio para los inversores. Argentina y el deterioro económico en Europa han anulado la tregua en la guerra comercial de Estados Unidos y China: el Ibex cayó ayer a mínimos anuales y entró en negativo en 2019. Muchos inversores están desconcertados y reciben mensajes contradictorios. Por un lado, que nunca hay que vender en un desplome y que las valoraciones y los dividendos hacen que ahora sea un buen momento de compra. Por otro, que algo haya caído y que esté barato no es ninguna garantía de que vaya a subir. La clave está en la zona de 8.300 puntos.


En estos momentos de pánico, siempre salen los "expertos" a lanzar mensajes de calma, como que vender en pleno derrumbe es la peor idea porque el inversor se perderá la recuperación. Para apoyar su tesis, citarán numerosos precedentes; el más reciente, el batacazo de las pasadas navidades, cuando se salió del mercado mucha gente que después no pudo subirse otra vez cuando llegó la subida.

Otros "expertos" no solo llaman a mantener la calma, sino que invitan a los que están fuera del mercado a comprar aprovechando los bajos precios tras la caída. Aunque nadie sabe exactamente dónde estará el mínimo -es decir, es posible perder un poco inicialmente-, estos precios aseguran ganancias a medio plazo. Y más aún con otro gran argumento: la rentabilidad por dividendo, que a los niveles actuales alcanza el 8% en algunos valores, en especial los financieros.

Todo esto es cierto... suponiendo que la caída termine en breve y no continúe mucho más. Porque también hay numerosos precedentes de caídas que parecieron frenarse, en las que los precios estaban muy bajos y los dividendos muy altos, y que solo sirvieron para atrapar a los incautos, muchos de los cuales aún no se han recuperado. Pensemos en enero de 2018, por ejemplo. Los anglosajones dicen que comprar ahora es tratar de coger al vuelo un cuchillo que cae.

MOTIVOS PARA EL PÁNICO... Y PARA MANTENER LA CALMA

¿Estamos ahora en la misma situación? Nadie lo sabe. Hay numerosos motivos para el pesimismo, sin duda: aparte de Argentina o el estancamiento de la economía europea, tenemos la inversión de la curva de tipos en EEUU (tipos a corto plazo más altos que a largo) y la inesperada subida de la inflación, la devaluación del yuan, la guerra comercial -que volverá a darnos sustos después de la tregua de esta semana-, la incertidumbre política en Italia y España, el eterno Brexit, los tipos negativos del BCE o el hecho de que muchos gestores se habían salido del mercado para preservar las ganancias del primer semestre y no están en absoluto dispuestos a volver a entrar hasta fin de año.

Pero, como explicamos en Bolsamanía, también hay razones para no pensar que estamos en el fin del mundo: el apoyo al mercado del Gobierno estadounidense y de la Reserva Federal, la enorme cantidad de dinero que se perdió la subida de principios de año y que estaba esperando una oportunidad para entrar (oportunidad que tiene ahora) o la falta de alternativas a la bolsa cuando cada vez hay más bonos con rentabilidad negativa.

LOS 8.300 PUNTOS DEL IBEX, DECISIVOS

A la hora de tomar la decisión (¿vendo? ¿Aguanto? ¿Compro?), cada uno tiene que estudiar sus objetivos de rentabilidad, el plazo de su inversión y, sobre todo, su tolerancia al riesgo, porque el mercado puede seguir cayendo antes de volver a subir. Un indicador de ese riesgo puede darlo el análisis técnico, aunque tampoco es infalible.

Como alertó Bolsamanía, tras la pérdida de los 8.800 puntos por parte del Ibex, quedó anulado el escenario alcista y lo más probable era una vuelta a los mínimos de diciembre, en la zona de 8.300 puntos. Ya los tenemos ahí al lado. Si esos niveles aguantan, podremos hablar de un suelo y de expectativas de recuperación en un plazo más o menos largo.Si no, mejor olvidarse de la bolsa durante un tiempo. Ojo: tiene que haber un rebote por la violencia de la caída y la enorme sobreventa acumulada. Será después de ese rebote, cuando se prueben de nuevo los mínimos, cuando tengamos la respuesta.